EL PROBLEMA DE LA COSMÉTICA CONVENCIONAL

EL PROBLEMA DE LA COSMÉTICA CONVENCIONAL

En el último siglo, han salido al mercado miles y miles de sustancias químicas creadas en laboratorios cuyo impacto en la salud a largo plazo no ha sido probado en la gran mayoría de ellas. Cada vez son más las personas expertas en el tema que se muestran preocupadas y señalan a estas sustancias tóxicas que nos rodean como causantes del vertiginoso aumento de alergias y enfermedades de la piel. Y también son cada vez más numerosos los estudios científicos que relacionan ciertos componentes, como los ftalatos, los parabenes o los PEG, con enfermedades autoinmunes, degenerativas o incluso cáncer.

Los productos de cosmética convencional son una de las principales exposiciones que sufrimos a este tipo de sustancias, a través de cremas, champús, geles, dentífricos, etc. Los organismos reguladores permiten su inclusión en estos productos porque, aunque las reconocen como sustancias tóxicas, consideran que se trata de dosis “seguras”. Pero nadie mide la dosis a la que nos exponemos diariamente como resultado de la suma de tóxicos presentes en los distintos productos que utilizamos cada día, ni la dosis que nuestro cuerpo acumula por su exposición continuada a una determinada sustancia tóxica a lo largo del tiempo, ni el efecto conjunto de varios de esos componentes en un mismo producto.

Quizá no haya grandes campañas de publicidad detrás, pero la experiencia de cientos de años ha demostrado el uso seguro y eficaz de los aceites vegetales en cosmética y, ante la duda de que algo nos esté perjudicando, mejor optar por una opción comprobada a lo largo del tiempo.

Como ves, los aceites vegetales son una extraordinaria alternativa a las sustancias químicas y proporcionan a tu piel los nutrientes necesarios para mantenerla en un estado vital y saludable.